Opinión: Antes a un mentiroso que a un cojo

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Por José Aix, portavoz del grupo municipal Ciudadanos

Pepe Vegara es un embustero. El sabio refranero español, infalible siempre hasta en las situaciones más insospechadas, dice aquello de que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Aunque elevar a categoría lo que en realidad parte del conocimiento popular pudiera no servir como argumento de autoridad, sí es útil, sin duda, para ilustrar muchas de las situaciones que vivimos de manera cotidiana.

También hay proverbios que nos permiten retratar actitudes políticas. Y es aquí en este punto donde hablamos ya no del tullido que camina con disimulada torpeza, sino del que pervierte la verdad afirmando de manera consciente justo lo contrario. Dicho de otra manera, sin matices, sin correcciones formales que atenúen la intensidad del adjetivo que debemos usar para que se nos entienda bien, hablamos del embustero. Siguiendo con otra apoteósica cita célebre de las que no sé muy bien por qué me inspiran hoy, recuerdo al entrañable Forrest Gump que decía aquello de que “tonto es el que hace tonterías”, y entonces llego a la conclusión de que, basándome en la aplastante lógica del personaje cinematográfico, embustero es, simplemente, el que dice embustes. También la RAE está de acuerdo con Forrest, y, si la Academia lo dice, no seré yo quien lo discuta.

Hablemos del alcalde. Si el personaje de Tom Hanks, a la vez tan noble y tan virtuosamente simple, fuera oriolano, pronto sentiría una profunda decepción al ver que el alcalde de su ciudad usa la mentira como mecanismo de protección para evitar dar explicaciones de asuntos de envergadura de la gestión municipal. El alcalde que baja impuestos subiéndolos, el liberal aficionado a las expropiaciones, el que apoya a la hostelería cobrando mesas y sillas, el que ayuda a los funcionarios enchufando a dedo a los suyos, el que apuesta por la educación hacinando alumnos… Porque mentir es lo que hace habitualmente y lo que hizo hace un mes cuando aludió a un informe para no incluir en el Pleno de febrero nuestra proposición para crear una comisión no permanente especial sobre el Caso Viales. Recuerden: una empresa oriolana que incumple un contrato, una nave que no existe, una prórroga irregular, unas facturas que se pagan a pesar del criterio de algunos técnicos, Víctor Valverde votando antes a favor de la aprobación de las facturas y ahora haciendo el sueco… Y fue él, Vegara, este alcalde gregario que vive incómodo entre mecanismos democráticos y que con sus ignorantes desmanes va a convertir a Mestre en la versión oriolana del carismático Adolfo Suárez, quien decidió por su cuenta y riesgo privarnos de ese debate basando su decisión en un informe esculpido ad hoc curiosamente por la asesoría jurídica y no por el secretario municipal, convertido, por cierto, en las últimas fechas en un actor político más. Y lo grave, por eso le llamamos mentiroso, es que ese traje a medida en forma de informe jurídico que le prepararon y firmaron fuera de plazo concluía que, independientemente de cuál fuera la posición política que cada grupo adoptara finalmente, “corresponde al Pleno si procede o no la constitución de dicha comisión”.

¿Y saben qué ha ocurrido ahora? Que le hemos reiterado a Vegara la petición de hace treinta días y ahora, sin nuevos informes, sin nuevos trajes a medida, y solo con la amenaza real por nuestra parte de acabar en los tribunales, el mentiroso, ahora también cobarde, ha hecho un forzoso acto de contrición, se la ha envainado y no ha tenido más remedio que incluir, muy a su pesar y con su voto en contra, nuestra proposición en el orden del día del Pleno de este jueves. De momento, con sus siempre extraños y contradictorios argumentos, VOX, a falta de lo que haga el jueves, se ha abstenido y parece dispuesto a permitir que se depuren responsabilidades.

Al timorato mentiroso ya lo hemos pillado. También el cojo habría salido corriendo.

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